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jueves, 16 de junio de 2011

Brasil: La lucha de los quilombolas del Maranhão


La historia nos dice que los tupí-guaraníes colaboraban con el portugués en la obtención del Palo de Brasil a cambio de especies pero que los fazendeiros agrícolas luego los eliminaron por no hacerlo con ellos bajo el yugo de la esclavitud. El Maranhão era la voz con que los indígenas se referian al amazonas. En la búsqueda de mano de obra dócil las capturas requeridas de mano de obra esclava para las plantaciones llevó a que los «bandeirantes» acometieran largas cacerías de indígenas adecuados hasta las mismas fronteras, dejando claro desde entonces que la civilización blanca tenía ideas muy extrañas acerca de la vida, de la naturaleza y de los hombres. Tal vez por este motivo, y hasta el día de hoy, la humanidad tiene asumido que para consumir bienes y servicios «blancos» necesita de cierta complicidad como consumidor y la simulación de su ignorancia sobre el origen de las cosas si desea mantener adormecida su razón y dejar conforme a su conciencia.
La enciclopedia nos dice que el capital tuvo la definitiva idea de que unos trabajen y otros engorden como parásitos con la introducción de mano de obra esclava, negros africanos, que eran transportados en buena medida por buques europeos hasta las costas americanas. Los negros que podían rápidamente imitaron a los indios y huían enseguida a la selva, donde formaban las aldeas de refugiados que llamaban Quilombos (quimbundo). El más destacado de ellos fue el de Palmares, entre 1694 y 1710, de donde surgieron aquellos negros intrépidos que llamaron quilombolas, hombres libres que incursionaban en las fincas blancas para robarles herramientas para sobrevivir en la tierra, armas para la defensa y de paso liberar a más esclavos. El quilombola más famoso se llamó Zumbí de Palmares, y fue el líder de ese quilombo de Alagoas. Su ardiente defensa y valentia culminaron en 1695 a la edad de 40 años. Capturado por los portugueses, la rechoncha cristianía blanca se persignó aliviada y vieron por fin la cabeza cortada de Zumbí exhibida en la plaza pública de Recife.
A partir de esto la definición de quilombola va unida a la noción de tierra y libertad para todos. 


 La lucha de los quilombolas del Maranhão

        Entrevista especial con Inaldo Serejo




Un día viernes, 9 de junio de 2011, dos sacerdotes y 17 quilombolas hicieron una huelga de hambre en el Maranhão para exigir respeto y protección del Estado desde que tienen 58 personas viviendo con amenazas de muerte. Son líderes de los pueblos ribereños, campesinos y quilombolas que reciben mensajes amenazadores para que abandonen la lucha que mantienen por la libertad de la tierra. Libertad que está cercenada por la expansión de los latifundios que dominan tierras que deberían pertenecer a los pueblos que viven desde hace más de 200 años en aquella región y que, actualmente, hoy deben vivir oprimidos por fuerzas que reciben el apoyo del Gobierno.
La huelga de hambre fue terminada ayer, viernes.
El Instituto Humanitas Unisinos (IHU) On-Line conversó con el padre Inaldo Serejo, coordinador de la Comisión Pastoral de la Tierra del Maranhao, que también adhirió a la huelga de hambre y acampó con los manifestantes en la sede del INCRA, en San Luis. Él nos cuenta, en la entrevista siguiente, concedida por teléfono, sobre las relaciones del Gobierno frente a esa manifestación popular y sobre cómo es vivir sobre el poder de las oligarquías que dominan el Estado. «Esa ligazón de los poderosos maranhenses a la estructura del Estado es algo muy trágico para nuestro pueblo. El Estado parece colocarse al servicio del latifundio, al servicio de ese proceso de exterminio que sufren las comunidades quilombolas y las comunidades campesinas del Maranhao", concluyó.


La entrevista:


IHU -¿Cuál es el motivo de su huelga de hambre?


-Ella se da en un contexto de violación de los derechos humanos fundamentales. Estamos defendiendo el derecho de reproducción de la vida de centenas de comunidades campesinas, a muchos quilombolas, que en este momento viven una situación de impedimento para reproducirse en la tierra. Las tierras de los pequeños agricultores y de los quilombolas están cercadas por grandes fazendas, algunas personas están viviendo entre la calle y los alambrados.


-¿La huelga ya sensibilizó al Gobierno Federal?


No sé si la sensibilizó, pero sí que la incomodó. Ayer, quedamos en contacto con la Secretaría de Derechos Humanos de la presidencia y con la Fundación Palmares tentando establecer una agenda política para el Maranhao así podemos discutir la cuestión de la tierra y los procesos de titulación de los territorios quilombolas. Además de eso, también queremos discutir el proceso de apropiación del latifundio y la reforma agraria. Hasta el momento tuvimos, como indicativo del Gobierno Federal, la visita de la Ministra de los Derechos Humanos para discutir una parte de la pauta que fue presentada. Esa parte se refería a la seguridad de las vidas de las comunidades quilombolas.
Nosotros padecemos una situación de 58 personas que están viviendo bajo amenazas de muerte. Algunas de esas amenazas son públicas y otras son veladas e indirectas. En distintas oportunidades tuvimos vehículos conducidos por personas que se comportaban de manera amenazadora. Por lo mismo, hay un segundo punto en la pauta bastante importante que trata de la titulación de los territorios y del acceso a la tierra por los campesinos. Esa pauta tiene que ser discutica con el Ministerio de Desenvolvimiento Agrario y es eso lo que estamos reivindicando.


-En cuanto a lo conversado recién con usted, está ocurriendo una manifestación ahí en la sede del INCRA del Maranhao, ¿correcto? ¿Usted podría comentarnos sobre ese movimiento?




-Estamos acampados en el INCRA e hicimos una movilización interna en el predio. El grupo está participando de un plenario para escuchar la propuesta de la Ministra y presentar las condiciones de los manifestantes para salir de la huelga.


-¿Entonces la huelga de hambre tiene fecha para terminar?


-El grupo puso como condición para el término de la huelga hoy (viernes, día 10 de junio de 2011) a las 18 horas, un compromiso que debe ser firmado por la Ministra María do Rosario para garantizar la sobrevivencia de los pueblos amenazados y la exigencia de una visita del Ministerio de Desarrollo Agrario para discutir el segundo punto de la pauta que dice respeto a la cuestión de la tierra. Además de eso, se puso como exigencia inmediata la seguridad para el regreso de las comunidades que debe durar hasta el día 22 de junio, cuando nos encontraremos con la comitiva del gobierno federal.


-¿Cómo es la vida de los quilombolas en el Maranhao?


-Vivimos en una situación de vulnerabilidad que es enorme. Esas comunidades ocupan las tierras hace muchos años, algunas comunidades son bicentenarias, pero no poseen efectivamente el título de propiedad de esas tierras, aunque ocupen y produzcan allí. Nos últimos años, sobre todo en los últimos 45 años, ha habido un proceso de ilegalidad  de tierras públicas en ese estado que amenaza la reproducción de la vida de esas comunidades. Muchas de ellas están impedidas de plantar en la roza, y por eso, no obtienen alimentos. A muchas les prohiben construir casas de concreto. Por lo tanto, el establecimiento está comprometido. Varias comunidades tampoco tienen acceso a la educación porque los grandes propietarios de tierras no permiten la construcción de escuelas en las tierras en que dicen ser de ellos. Hay en curso una ciclo de violencia y un proceso de etnocidio en la medida en que los medios de sobrevivencia de esas comunidades son impedidas. Y por eso, precisamos de la atención del Gobierno y de la sociedad. El Estado brasilero está condenando a esas familias a la muerte.
Sumada a esa situación nosotros tenemos en el Maranhao una justicia retrógrada que no quiere discutir derechos fundamentales. Hace cerca de 5 meses, en una audiencia que trataba el proceso de una comunidad quilombola, escuchamos a un juez decir que no estaba él ahí para discutir derechos humanos mas sí mirar la parte práctica de la situació. En el caso, quien pretendía la propiedad presentó un documento registrado en el catastro y, con eso, el juez determinó que él era el poseedor legítimo de aquella parcela de tierra. Para nosotros en tanto, muchos de esos documentos presentados a los jueces son hechos en procesos fraudulentos por los propios agentes catastrales de Maranhao. El juez no puede, con base apenas en un documento y sin conocer las comunidades que son requeridas, determinar una posición. Él debería escuchar antes a la comunidad de las personas que fueron citadas en la acción. Raramente encontramos un juez en el Maranhao que escuche a las dos pares.


-¿Cuántas comunidades quilombolas existen en el estado?


-Hay cifras estimativas pues no tenemos datos precisos, entre 650 y 700 comunidades quilombolas en el Maranhao.


- ¿Por qué la cuestión de la violencia aumentó tanto en el norde y nordeste del Brasil? ¿Cómo es la presencia del Estado en el Maranhao?


-El aumento se debe a la capacidad que se tiene de publicitar la violencia. Además de eso, hay un avance en el Maranhao, por ejemplo, de empresas como la Suzano Papel y Celulosa que está comprando inmensas áreas de tierra, áreas ocupadas por comunidades tradicionales para plantar allí sus eucaliptos. La soja ya avanzó en el sur del Maranhao, ahora avanza para el este. Tiene una empresa aquí en el este maranhense que está devastando áreas inmensas con el cultivo intensivo de caña. Hay también proyectos de siderurgia que avanzan sobre los territorios ocupados por comunidades quilombolas y de la ribera. Y lo peor de todo eso es que ese avance se hace con mucha violencia.


-El origen del Maranhao tiene por base una lucha entre pueblos y por territorios. ¿Cómo analiza usted esa lucha actual del pueblo maranhense?


-Nosotros continuamos luchando por territorio. Los amenazados de muerte en el Maranhao de hoy son todos los líderes campesinos y quilombolas que están enfrentando el latifundio. Por lo tanto, en el Maranhao la lucha continua para liberar la tierra. Hace unos días un campesino dijo algo muy bonito: «Nosotros estamos liberando la tierra para que nuestros hijos y nietos puedan sobrevivir". Ése es el eje fundamental de nuestra lucha en el Maranhao.


-¿Cómo ocurren las amenazas contra los pueblos quilombolas del Maranhao?


-Ocurre de varias formas. Un mensaje muy común que es enviado para las personas que luchan contra los latifundistas es: «se está comentando que tú vas a aparecer con la boca llena de hormigas cualquier día de estos". Ultimamente, la denunca también ha llegado por teléfono. Uno de los amenazados recibió varias llamadas cuyo amenazador decía que en cualquier momento iban a «dársela".
Aqui si la persona habla cualquier cosa contra los fazendeiros corre el riesgo de perder el empleo, inclusive si el empleo es del sector público. Hasta los familiares están sujetos a despidos por una crítica a la expansión del latifundio. Una persecusión ocurre de muchas formas. Tiene esa forma de matar de un disparo, la que llega con un mensaje, por teléfono, pero también hay otras formas de amenaza, como la prohibición de construir casas, de plantar en la roza...


-¿Y quién hace esas amenazas?


Las amenazas parten, generalmente, de latifundistas y de criadores de búfalos en la bajada maranhense.


-¿Usted sufrió algún tipo de amenaza?


Sí. Yo estaba en una lucha contra la cría de búfalos en los campos y ahí recibí el mensaje de que me recomendaban "tener cuidado para no aparecer con la boca llena de hormigas a un costado del camino" Nosotros, en tanto, no podemos bajar la cabeza frente a las amenazas porque el objetivo de ellas es intimidar y hacernos retroceder. Por eso la amenaza es casi siempre dirigida a los líderes.


-¿Cuál es el papel de las oligarquías en esa presión contra los quilombolas?


-Hay, en el Maranhao, un consorcio de la ilegalidad. Ese consorcio tiene representantes en los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Tiene también una red dentro de la administración catastral destinada al fraude y la legalización de documentos falsos. Las oligarquías politicas tienen un poder de dominio muy fuerte. Ellos son los «dueños" de la política y de la economía del Maranhao.


-Dilma y Sarney se aliaron durante las últimas elecciones. ¿Cómo esa alianza es vista por los pueblos oprimidos del Maranhao?


-La sensación de gran parte de la población es que hay una subordinación del Gobierno Federal, en lo que dice a respecto a determinar acciones por parte del Estado, al poder del presidente del Senado, José Sarney. Eso nos decepcionó mucho. El pueblo pensó que nosotros podríamos escapar de esa oligarquía con el inicio del gobierno de Lula, pero ahí aparece de repente una alianza entre Lula, Dilma y Sarney. La evaluación hecha por gran parte de los maranhenses es muy negativa. Esa unión de los poderosos maranhenses a la estructura del Estado es algo muy trágico para nuestro pueblo. El Estado parece colocarse al servicio del latifundio, al servicio de ese proceso de exterminio que sufren las comunidades quilombolas y las comunidades campesinas del Maranhao.

Para más informaciones pinche aquí


Ilustración: José Ferraz de Almeida Júnior
Fuente: www.forumcarajás.org.br - Traducción: @australito
Reportaje de IHU - Instituto Humanitas Unisinos
www.unisinos.br
       

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